MI
CONFRONTACIÓN CON LA DOCENCIA
Estudié
y sigo estudiando la Pedagogía (desde mi práctica), misma que cómo ciencia no
se limita a la docencia, sino que está presente en todos los ámbitos de la
sociedad, porque en todo lugar y momento; se enseña y se aprende.
Cuando
decidí estudiar pedagogía lo hice con la firme intención de enfocarme a la
docencia, y así lo he hecho. Durante mi servicio social impartí clases de
regularización a niños de primaria y secundaria, en una comunidad indígena, sin
embargo, formalmente, me inicié como docente en una escuela primaria
urbana, durante 3 meses (cubriendo un
interinato), posteriormente comencé a trabajar en donde actualmente lo hago
(EMSaD-COBACH), donde llevo 2 años de servicio. Durante este tiempo me he
sentido realmente bien, feliz de hacer lo que hago, de compartir con jóvenes, y
sobre todo que sean de comunidades rurales (soy oriundo de una de ellas), que
históricamente han sido descuidadas por el Sistema Educativo Mexicano. Estoy
consciente de que estoy comenzando y que como docente me falta mucho por
aprender, sobre todo porque me he dado
cuenta que algunas teorías aprendidas en
la universidad, en muchas ocasiones no son funcionales en la
realidad, por lo que tienen que ser adaptadas y/o reconstruidas según el
contexto.
Me
siento satisfecho de ser docente cuando veo que mis alumnos están aprendiendo y
cuando me dicen “voy a seguir estudiando”, “me aceptaron en la universidad”, “
voy a trabajar en CONAFE para ganarme una beca y luego seguir estudiando…” etc. Por el contrario me siento,
insatisfecho, decepcionado, e incluso molesto, cuando veo que mis alumnos se
dan de baja del plantel, tienen bajo aprovechamiento, se muestran apáticos,
etc.
¡Asumo
que ser docente es una verdadera
aventura, y que como tal, está llena de
encuentros y desencuentros, y eso me hace
sentirme vivo!
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